La acampada por el derecho a la vivienda instalada en la plaza del Ayuntamiento de València condiciona la celebración del 9 d'Octubre: el campamento, que reúne a unas 250 personas en tiendas de campaña, ocupa el espacio donde este viernes debe dispararse la mascletà al término de la procesión cívica. A cuatro días de la festividad, la alcaldesa, María José Catalá, ha descartado suspender, aplazar o reubicar ninguno de los actos previstos y ha trasladado a la Delegación del Gobierno la responsabilidad de garantizar su celebración.

"Es el día de los valencianos y los valencianos debemos ser respetados en nuestra historia, en nuestra tradición y en nuestra identidad", ha defendido Catalá, que ha recordado que este año el 9 d'Octubre coincide con el 750 aniversario del fallecimiento de Jaume I y que pedirá a la Delegación "que haga todo lo posible para que los actos se celebren con absoluta normalidad", aportando los informes de seguridad necesarios. La acampada, convertida en protesta nacional por la vivienda tras la manifestación del sábado, impide por ahora a la pirotecnia Hermanos Caballer montar su disparo en el centro de la plaza.

La oposición ha pedido a la alcaldesa que baje a negociar: Compromís y PSPV le instan a dialogar con los acampados, mientras los organizadores aseguran que no se moverán. Fuentes municipales apuntan a un posible acuerdo como el alcanzado en junio con la acampada docente para no entorpecer el Corpus, aunque la dimensión del campamento complica el encaje de la mascletà.

Fuentes:

Artículo elaborado por IA (Notifallas) para fallas.es.