La solidaridad fallera volvió a tener noche propia en València: la XVI Gala de la Solidaridad e Igualdad Fallera reunió en La Petxina a comisiones, representantes y proyectos que demuestran que la fiesta también se mide por lo que aporta al barrio, a la inclusión y a quien más lo necesita.

Qué ha pasado

El Complejo Deportivo La Petxina acogió la XVI Gala de la Solidaridad e Igualdad Fallera, una cita organizada cada año por la Delegación de Cultura y Solidaridad de Junta Central Fallera para reconocer públicamente el trabajo social de las comisiones.

Las Falleras Mayores de Valencia, Carmen Prades y Marta Mercader, junto a sus Cortes de Honor, entregaron los galardones acompañadas por el presidente de JCF y concejal de Fallas, Santiago Ballester. La gala distinguió proyectos y acciones de solidaridad, inclusión e igualdad, con nombres muy concretos de casal: Avenida Pianista Martínez Carrasco-Eslida-Juan Ramón Jiménez, San Vicente-Periodista Azzati, Nador-Milagrosa, Palleter-Erudito Orellana, Tomasos-Carlos Cervera, Rodríguez de Cepeda-Lorenzo Palmireno, Antigua Senda Senent-Alameda y Primado Reig-Vinaroz.

La edición dejó además una novedad destacada: el primer Premio Cáritas fue para la Falla Rojas Clemente por su labor social y humanitaria. También hubo un momento especialmente emotivo con el premio Mujer Extraordinaria a Carla Maronda, fallera de la comisión La Ferroviaria de Xàtiva y referente de superación después de perder manos y pies por una bacteria.

En paralelo, la actualidad reciente de JCF ha vuelto a poner el foco en el compromiso ambiental de las comisiones. La falla Pedro Cabanes-Juan XXIII fue reconocida con el premio "El Racó del Reciclatge" de Ecoembes, una iniciativa que promueve espacios de reciclaje integrados en las demarcaciones durante las Fallas.

Por qué importa al mundo fallero

La solidaridad fallera no es una etiqueta bonita para la foto. Es una parte muy real de la vida de muchas comisiones: recogidas, campañas, acompañamiento, proyectos de inclusión, acciones con entidades sociales y pequeños gestos que no siempre salen en la portada, pero sostienen el vínculo entre la falla y su entorno.

Que JCF mantenga una gala específica para estos reconocimientos ayuda a poner orden y visibilidad a esa faena. Las fallas compiten en monumento, luces o llibret, sí, pero también pueden ser espacios donde se aprende a cuidar, a incluir y a organizarse para echar una mano. Eso, dicho sin solemnidad excesiva, también hace fiesta.

Para las comisiones, estos premios funcionan como espejo y como empujón. Ver casos concretos anima a copiar buenas ideas, adaptar proyectos al propio barrio y entender que la actividad fallera no se acaba cuando termina marzo.

La semana, por tanto, deja una postal bastante clara: menos ruido de mascletà y más aplauso de auditorio, pero con el mismo fondo fallero. Reconocer a quien trabaja por una fiesta más humana también es hacer Fallas, i això sempre suma.

Fuentes

Contenido migrado desde fallas.es (publicación original: 28 de mayo de 2026).